Suplemento II · Revista nº 814
74 Actualización, tratamiento y prevencion del Covid-19 | Casas Maldonado F Actual Med. 2021; 106(814). Supl2: 71- 82 S U P L E M E N T O C O V I D - 1 9 Un porcentaje de personas describen síntomas pro- longados y recurrentes, durante semanas o meses, tras el primer episodio de COVID-19, independien- temente de la gravedad de éste. Aunque aún no se ha definido con precisión lo que se entiende por COVID persistente parece claro que se trata de una entidad que afecta a un gran número de personas y que, por tanto, está teniendo un gran impacto sani- tario y social en la pandemia. El Instituto Nacional de Estadística de Reino Unido ha estimado que 1 de 5 personas con COVID tiene síntomas más allá de las 5 semanas y 1 de cada 10 más allá de las 12 semanas (16). Los síntomas y signos referidos por las personas que padecen COVID persistente son muy numerosos y va- riados, lo que añade complejidad al síndrome en cuan- to a su diagnóstico y requiere de una atención sanita- ria de carácter multidisciplinar. Los síntomas descritos más frecuente por aparatos y sistemas, se describen en la tabla 1 (17). La prueba estándar para detectar SARS-CoV-2 es la reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa (RT-PCR) que realizaremos en cualquier paciente con sospecha clínica y/o radiológica de COVID19. La muestra es obtenida habitualmente con bastoncillo de secreción nasofaríngea, aunque puede ser detectado en otros tipos de muestras tales como esputo, aspirado broncoalveolar, e incluso heces o sangre. La RT-PCR de muestra nasofaríngea es altamente específica, pero la sensibilidad puede oscilar del 60-70% al 95-97% por lo que los falsos negativos son un problema clínico real, especialmente en las fases precoces. La sensibilidad varía según el tiempo transcurrido desde la exposición al SARS-CoV-2, con una tasa de falsos negativos del 100% el primer día después de la exposición, que disminuye al 38% el día de inicio de los síntomas y al 20% el tercer día de sintomatología, su nivel más bajo (18). Si el caso lo requiere se deberán realizar tests para otros patógenos respiratorios. Las pruebas de imagen tienen un papel importante en la detección y manejo de estos pacientes y se han utilizado para apoyar el diagnóstico, determinar la gravedad de la enfermedad, guiar el tratamiento y valorar la respuesta terapéutica monitorizando la evolución de la enfermedad. La recomendación actual de la gran mayoría de las sociedades científicas es que las pruebas de imagen no deben emplearse como herramientas de detección de la COVID-19, sino que deben reservarse para la evaluación de complicaciones (19). La radiografía de tórax es generalmente la primera prueba de imagen en los pacientes con sospecha o confirmación de COVID-19 por su utilidad, disponibilidad y bajo coste, aunque es menos sensible que la tomografía computarizada (TC) y las opacidades en vidrio deslustrado y el patrón reticular, típicos de la COVID-19, pueden ser difíciles de detectar en la radiografía de tórax. El estudio correcto debe incluir las proyecciones postero-anterior y lateral en bipedestación. Una radiografía de tórax negativa no descarta infección por COVID-19, sobre todo en etapas tempranas de la infección, del mismo modo el 50% de los TC torácicos son negativos en los primeros dos días de infección (20). • Hallazgos típicos que se han asociado comúnmen- te a COVID-19 incluyen el patrón reticular, las opacidades en vidrio deslustrado y las consoli- daciones (figuras 2 y 3), con morfología redon- deada y una distribución multifocal parcheada o confluente. La distribución suele ser bilateral y periférica y predominantemente en los campos inferiores. Entre la primera y la tercera semana desde el inicio de los síntomas, los hallazgos ra- diológicos típicos pueden evolucionar hacia una enfermedad difusa grave y el principal diagnósti- co diferencial es el SDRA. • Hallazgos indeterminados o aquellos que pudien- do presentarse en casos de neumonía COVID-19 pueden tener otras causas. Incluyen las consolida- ciones o las opacidades en vidrio deslustrado con distribución unilateral, central o en los lóbulos su- periores. • Hallazgos atípicos o aquellos poco frecuentes o no descritos en neumonía COVID-19. Incluyen la consolidación lobar, el nódulo o la masa pulmonar, el patrón miliar, la cavitación y el derrame pleural. La TC de tórax de alta resolución (TCAR) es una prue- ba accesible y rápida y se considera la prueba de ima- gen más sensible para detectar COVID-19, con una sensibilidad descrita de hasta el 97%. La TCAR es espe- cialmente útil para guiar el manejo en escenarios com- plejos, en pacientes con deterioro clínico y para excluir diagnósticos alternativos (20). • Hallazgos típicos: - Opacidades en vidrio deslustrado (figura 4). Es el hallazgo predominante independiente del estadio de la enfermedad y el más precoz (21). - Consolidación: Es el segundo patrón por frecuencia, aparecen asociadas al vidrio deslustrado (44%) (fi- gura 5) y menos frecuentemente solas (24%) siendo indicativo de progresión de la enfermedad (22). - Reticulación periférica por engrosamiento de los septos inter- e intralobulillares. Aumenta con el curso prolongado de la enfermedad (22). En al- gunos pacientes, el engrosamiento septal inter- e intralobulillar asociado a dilataciones bronquiales DIAGNÓSTICO
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