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Teresa Fernández-Morano

Fotoprotección enadolescentes

riesgo más importantes para el desarrollo de cáncer de piel (3,4).

Se conoce que el 85% de esta neoplasia podría evitarse reduciendo

la exposición solar, especialmente durante la adolescencia, siendo

el grupo de edad que más se beneficia de las campañas de preven-

ción primaria (5). En este grupo de edad se han intensificado las

prácticas de riesgo relacionadas con la exposición solar, motivadas

por el deseo del bronceado, el tiempo que pasan al aire libre, la

baja percepción del riesgo a desarrollar cáncer de piel y la falta de

control paterno.

Andalucía, situada al sur de España, cuenta con una exten-

sión de 87.597 km

2

, que equivale al 17,3% del territorio español y

de extensión superior a países como Bélgica, Holanda, Dinamarca,

Austria o Suiza. La temperatura media anual es superior a 16 °C.

Presenta una gran variabilidad geográfica, ya que dispone de paisa-

jes montañosos y costa en el mar Atlántico y Mediterráneo con un

marcado carácter turístico y de ocio. Los adolescentes pasan gran

parte de su tiempo al aire libre, además de realizar deportes de

exterior tanto acuáticos como en la montaña.

Para abordar la cuestión, hemos realizado una revisión de la

literatura en MEDLINE a través del servidor de internet PubMed

y en el Indice Médico Español, entre los años 1999 y 2016. Se se-

leccionaron los artículos que versaban sobre el tema, escogiendo

los que se centraban en la adolescencia. Hemos excluido a niños

menores de 10 años. Se ha realizado un recorrido por los hallazgos

más significativos sobre los hábitos de exposición solar, las prácti-

cas de protección solar, las actitudes y comportamientos de riesgo

de los adolescentes, de las intervenciones educativas que se han

llevado a cabo en Andalucía y las perspectivas futuras.

En este trabajo, hemos evaluado estudios realizados a los

adolescentes en Andalucía (6-13). Los estudios se centraban en

dos tipos de perspectivas diferentes; por un lado, el estudio de la

incidencia de la fotoprotección, sus tipos y la quemadura solar, con

sus factores asociados fundamentalmente de tipo sociodemográ-

fico; por el otro, un tipo de literatura cuya línea de trabajo son los

modelos psicosociales que explican la conducta fotoprotectora y el

papel de creencias, actitudes, conocimientos e intenciones como

factores que influyen en la conducta fotoprotectora. Solo tres es-

tudios fueron de intervención; los demás son estudios de tipo ob-

servacional, cortes transversales de una población en un momento

determinado (Tabla 1, página 36).

La mayoría de los estudios utilizaron cuestionarios, algunos

de ellos se obtuvieron por internet (8) y otros fueron estudios de

observación directa (6,7,9-13). El tamaño de muestra fue muy va-

riado, entre 228 y 2170. La mayor dificultad para poder compa-

rarlos estriba en su heterogeneidad a la hora de definir operacio-

nalmente la variable quemadura, la estación del año en la que se

recoge su incidencia o los ítems relacionados con las actitudes que

son diferentes entre los estudios.

CUERPO DE REVISIÓN

Hábitos de exposición solar y quemaduras solares

Los adolescentes permanecen gran parte de su tiempo ex-

puestos a la radiación ultravioleta. El ámbito del estudio ha sido

el sur de España, por ello es habitual que los adolescentes acudan

frecuentemente a las playas, realicen actividades o deportes de

exterior en zonas deportivas o escolares y empleen gran parte de

su tiempo al sol. Las tasas de quemaduras solares son elevadas

y alarmantes en los adolescentes. El porcentaje de quemaduras

solares oscila entre el 74.4% y el 43% (6-13). En Andalucía, los

fototipos altos son los que predominan, al contrario de lo que

ocurre al norte de España (14). Aún así, refieren frecuentes epi-

sodios de quemaduras solares, posiblemente porque al sur del

país los niños permanezcan más tiempo al sol a lo largo del año

y no sólo durante el periodo estival. La playa es el lugar elegido

por la mayoría de los encuestados para tomar el sol (6-13). Otros

lugares dónde se han registrado los hábitos de exposición solar

son en zonas deportivas (6)

En uno de los estudios, el 71% de los encuestados acudía más

de 16 días por término medio a la playa, el 67% permanecía más

de una hora y el 62.2% más de una hora en horas centrales del

día (7). En otro estudio el 81% de los participantes informaron que

permanecen más de 1 hora en horas de máxima radiación solar

(12). Un estudio de adolescentes andaluces describió que aquellos

que se exponían al sol al medio día eran los que presentaban más

quemaduras solares: un 54.9% sufrían quemaduras entre las 16:00

y las 18:00 y un 44.9% entre las 12:00 y las 14:00 (9).

Prácticas de protección solar

Los 6 comportamientos de fotoprotección recomendados

por la Organización Mundial de la Salud (OMS) son los siguientes

(15): ponerse a la sombra, usar gafas de sol, usar sombrero o gorra,

llevar ropa de manga larga o pantalón largo, evitar el sol en horas

centrales del día (entre las 11:00 y las 17:00) y utilizar crema de

protección solar alta (factor de protección solar mayor o igual a 15).

El uso de crema es la medida de protección solar más habi-

tual, sin embargo no es la mejor medida ni la única. El porcentaje

es similar entre los estudios, y aunque sea la más usada (siempre

o casi siempre), pero no alcanzan el 50% . Se han descrito quema-

duras solares en los usuarios de las cremas y esto puede estar re-

lacionado con el uso incorrecto de la crema, ya sea por la falta de

reaplicación cada 2 horas o por no aplicarla 20 minutos antes de la

exposición solar (16) o bien porque utilizan las cremas para aumen-

tar el tiempo de exposición solar y todo ello puede incrementar el

riesgo (17,18).

Un dato interesante es la diferencia del uso de crema según

sexo, de tal forma que las chicas suelen usar más cremas que los

chicos (5,19), sin embargo en los estudios de adolescentes andalu-

ces son los chicos los que más la usan (7,8).

El resto de medidas físicas (gorras, sombrilla o permanecer

a la sombra, gafas de sol, y ropa) fueron menos usadas por los

adolescentes que las cremas, siendo un porcentaje inferior al 40%

en la mayoría de los estudios, excepto en el estudio realizado por

Buendía y col. que permanecían a la sombra hasta un 46.3% de

los participantes (8). Otro dato llamativo es la ropa (camiseta de

manga larga o pantalón largo) que es la medida menos usada por

los adolescentes siendo inferior al 3% en la Costa del Sol (7,12) pero

alcanzan unas cifras del 21.5% (6) y 25.5% en los adolescentes de

Granada (8). Esta diferencia puede estar influenciado por el clima

y por la geografía.

Con respecto a las medidas horarias (evitar el sol al medio

día), los porcentajes son similares, oscilando entre el 19.9% y el

39% de los participantes (6,7,12).

Actitudes relacionadas con el sol y el bronceado

A los jóvenes les gusta tomar el sol y consideran el broncea-

do como sinónimo de belleza y salud, por tanto, se debe incidir en

mejorar las actitudes principalmente disminuyendo el deseo del

bronceado. El 70% de los adolescentes les gusta tomar el sol (sien-

do más frecuente en las chicas) y el 72% consideran que al estar

morenos la ropa les sienta mejor (también mayor en las chicas) (7).

Estas actitudes positivas frente al sol y el bronceado se repiten en

otros estudios de adolescentes andaluces (11-13).

Sin embargo también se han descrito que los adolescentes

tienen actitudes positivas frente a la protección solar (les merece la

pena usar cremas para prevenir problemas en el futuro, merece la

pena usarlas aunque no se pongan morenos y cuando acuden a las

playas prefieren estar en la sombra) (11). Este dato es interesante

ya que los adolescentes contemplan los posibles efectos de la exce-

siva exposición solar sobre la salud. Sin embargo, permanecen lar-

gos periodos de tiempo expuesto al sol y probablemente se debe a

que están experimentado una disonancia cognitiva(20). Una forma

de reducir esta disonancia es considerar el riesgo-beneficio que tie-

ne exponerse al sol, es decir, si le merece la pena continuar con la

actitud de riesgo de estar bronceado y ser atractivo, teniendo en

cuenta que en el futuro este balance riesgo-beneficio cambiará y