

39
Fátima Saraí Romero Álvarez
Lipoinfiltración en paciente con Síndrome de Parry-Romberg
debido a sus numerosas ventajas y resultados significativos. (1) Así
como observamos en el presente caso donde la lipoinfiltración en
múltiples ocasiones ha alcanzado resultados satisfactorios.
CASO CLÍNICO
Mujer de 25 años de edad, oriunda de Cedros, Francisco Mo-
razán, consultó en múltiples ocasiones por cuadro clínico de lesión
deprimida persistente en mejilla derecha desde los 7 años de edad,
la lesión evolucionó ocho años con atrofia facial progresiva en he-
micara derecha, mostrando áreas de hiperpigmentación. No había
antecedentes de trauma, de infección u otra patología. Sin antece-
dentes de historia clínica familiar.
Al examen físico se observó depresiones atróficas lineales de
los tejidos blandos en mejilla, región infraorbitaria y región labial
de hemicara derecha. Desviación de la comisura labial hacia el lado
derecho y enoftalmos derecho. No atrofia de la lengua.
En el 2011, asistió alservicio de cirugía plástica y reconstruc-
tiva donde la diagnosticaron de síndrome de Parry-Romberg. Se
interconsulta con los servicios de odontología y neurología y estos
descartan alteraciones odontológicas y neurológicas. El servicio de
cirugía plástica y reconstructiva le presenta como plan terapéuti-
co infiltraciones grasas, se realizó la primera infiltración grasa en
ese mismo año extrayendo grasa abdominal, la cual se reabsorbió
rápido. Meses después le realizaron la segunda lipoinfiltración ex-
trayendo grasa de abdomen y muslos, presento efectos postopera-
torios de inflamación y dolor en áreas donde se realizó infiltración,
pero con resultados estéticos favorables. (Ver Figura 1)
Hasta la fecha, a la paciente se le han realizado 5 infiltraciones
grasas, las cuales fueron extraídas de abdomen, muslos y espalda,
alcanzando una buena apariencia física. Y está en espera de progra-
mación para la sexta infiltración grasa. (Ver Figura 2)
DISCUSIÓN
El SPR es una enfermedad poco frecuente que afecta princi-
palmente a mujeres con una proporción de 1.5:1. La enfermedad
se manifiesta unilateralmente, siendo el lado izquierdo afectado en
un 85% y bilateral en un 10%.
(1)
Clínicamente se puede observar
una piel seca y áreas hiperpigmentadas, así como lo describe la pa-
ciente.
El SPR se manifiesta principalmente con hemiatrofia facial
progresiva en un 100% de los casos, además síntomas neurológi-
cos, como ser neuralgia del trigémino, parestesia facial y epilepsia
focal con déficit neurológico; vasculares, como ser aneurismas in-
tracraneales y vasoconstricción reversible; y oftálmicos, como ser
enoftalmos han sido reportados; la paciente manifiestan en un 100
% la atrofia de grasa y musculo, llegando a presentar manifestacio-
nes oftálmicas. (5, 6)
El diagnóstico es principalmente clínico, ya que su principal
signo se manifiesta físicamente, puede facilitarse por resonancia
magnética cerebral y electroencefalograma si el paciente presenta
convulsiones o síntomas neurológicos o vasculares, estudios que no
fueron necesarios en ambos casos ya que ambas pacientes no cur-
saron con los síntomas antes descritos. (6) Este desorden tiene un
amplio grado de severidad, desde un adelgazamiento casi imper-
ceptible de la mejilla hasta una deformidad facial dramática, como
se observó en ambos casos. (7)
Inigo y colaboradores propusieron la siguiente clasificación de
atrofia hemifacial progresiva basada en la atrofia de los tejidos de la
piel y tejido subcutáneo, así como la afectación ósea en los territo-
rios del nervio trigémino. (1)
1. Leve: atrofia de la piel y tejido subcutáneo, que afecta
el territorio de una sola rama del nervio trigémino, sin
afectación ósea.
2. Moderado: hay afectación de territorio de 2 ramas del
nervio trigémino, sin afectación ósea.
3. Grave: hay afectación de territorio de las 3 ramas del
nervio trigémino, con afectación ósea.
El tratamiento ofrecido para el síndrome por lo general tie-
ne por objetivo mejorar la apariencia del paciente, debido a que
la enfermedad conlleva afectación social y psicológica por la defor-
mación que ésta produce. (7) Son varias las alternativas sugeridas
para corregir los defectos de la cara como injerto dérmico, injerto
de grasa o lipoinfiltración, injerto de cartílago o hueso, inclusión de
tantalio, acrílico y sólido o silicona líquida. El tipo de tratamiento
depende de la severidad del caso y el pronóstico del paciente con
dicho tratamiento. (8)
La lipoinfiltración es la técnica con mayor ventaja ya que tiene
una mejor relación costo-beneficio, una mejor textura de la piel y
los contornos y expresiones faciales más naturales. (8) Esta grasa es
rica en células pluripotenciales, y tiene la capacidad de autorrege-
neración y plasticidad, es un tejido autólogo, no produce rechazo.
Por todo ello, añadido a su consistencia blanda, la versatilidad de
su uso y la baja tasa de complicaciones lo convierten en un ideal
material de relleno. La absorción del tejido graso trasplantado se
produce en todos los pacientes, y el porcentaje puede variar entre
el 0 y el 70%, dependiendo de la región infiltrada (menor cantidad
de reabsorción en manos y mamas y una mayor tasa en la región fa-
cial), por lo que son necesarias varias sesiones para obtener buenos
resultados. (9) La lipoinfiltración es la más utilizada para el caso de
SPR de leve a moderada, por ello fue la que se utilizó en la paciente,
presentando absorción del tejido graso, efecto que ya se conoce,
sin embargos se ha observado que según aumenta el número de
infiltraciones la absorción es menor. (7)
Para obtener mejores resultados se debe de extraer la gra-
sa de zonas menos vascularizadas y trasladar a zonas con mayor
vascularización como ser el caso de grasa abdominal a cara. (8) El
tiempo entre cada injerto tiene que ser mayor a seis meses, ya que
a los tres meses aún se encuentra en el sitio receptor una impor-
Figura 1: Primera Infiltración 2011. A. Pre-operatorio, B. Post-
operatorio.
Figura 2: 2 años después de la quinta infiltración. A. Vista frontal
donde se observa depresión en mandíbula. B. Vista lateral.