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Jose Arturo Molina Mora

Enfermedadde Tarui: revisión y perspectivas bioinformáticas

se exacerban (Haller & Vissing, 2004), pero la administración

exógena de azúcar permite mejorar la tolerancia al ejercicio en

pacientes con enfermedad de McArdle (22, 27). Además, con

un mecanismo similar a la administración de azúcar, según re-

fieren Haller y Lewis (1991), las comidas altas en carbohidratos

pueden exacerbar la intolerancia al ejercicio en los pacientes

con enfermedad de Tarui, por una parte porque su condición

les impide utilizar la glucosa o el glucógeno en la producción de

ATP, y por otra parte porque el aumento de la glicemia en sangre

bloquea la disponibilidad de ácidos grasos libres y cetonas que el

músculo podría utilizar como fuente de energía (Haller & Lewis,

1991). A dicho bloqueo en el uso de esa fuente alternativa de

combustible energético, común e indispensable en los pacientes

con enfermedad de Tarui, se le conoce como fenómeno

out of

wind

(17).

Además, existen pruebas de secuenciación genética para las

glucogenosis, que pueden ser aplicadas a pacientes cuyos padres

o familiares ya han sido diagnosticados con alguna de estas en-

fermedades. Las muestras pueden ser obtenidas de vellosidades

coriónicas o líquido amniótico (7).

Tratamiento

Actualmente no existe un tratamiento específico para la

enfermedad de Tarui, pero entre las recomendaciones genera-

les para estos pacientes se encuentran evitar ejercicio físico de

alta intensidad (5), así como una dieta alta en aminoácidos de

cadena ramificada y suplementación con vitamina B6, con el fin

de promover reparación muscular (7). A diferencia de otras glu-

cogenosis, para las cuales se han desarrollado terapias génicas

(por ejemplo, enfermedad de Pompe o glucogenosis tipo II), en

el caso de la enfermedad de Tarui el tratamiento continúa siendo

paliativo (29).

Aspectos genéticos y moleculares asociados a la enferme-

dad

Como fue mencionado anteriormente, existen tres isofor-

mas de la FFQ humana en músculo, hígado, y plaquetas, codifica-

das por los genes pkf-m en el cromosoma 12, pfk-l en el cromo-

soma 21 y pfk-p en el cromosoma 10, respectivamente (9). El gen

pfk-m humano es un gen de copia única que contiene aproxima-

damente 30 kb de ADN genómico y 24 exones (30).

Las primeras evidencias de que las mutaciones de la isofor-

ma muscular de la FFQ era causales de la enfermedad de Tarui

provino de estudios de Western Blot, mostrando bandas inmu-

norreactivas a pesar de la pérdida de la actividad enzimática en

cultivo de células de músculo de pacientes con la enfermedad

(31).

Fue hasta 1990 que la primera mutación en el gen pfk-m

fue descrita, con un patrón de herencia autosómica recesiva y

en uno de los tres pacientes que fueron reportados con la enfer-

medad, en 1965, provocando una deleción en el marco de 75 pb

que se encuentra en un dominio probable del sitio de activación

de la enzima con AMP/ADP (Nakajima et al., 1990).

Desde entonces, se han reportado al menos 22 mutaciones,

incluidas mutaciones sin sentido, mutaciones silentes y muta-

ciones de corte y empalme (Brüser, Kirchberger, & Schöneberg,

2012; Musumeci et al., 2012; Nakajima et al., 2002; Nichols et al.,

1996; Sherman et al., 1994; Tsujino et al., 1994; Vives-Corrons,

Koralkova, Grau, Mañú Pereira, & Van Wijk, 2013). Sin embargo,

aunque muchos de los pacientes con las mutaciones descritas

tienen síntomas clásicos de la enfermedad, la gravedad y mani-

festaciones variadas son comunes, por lo que no se ha reconoci-

do una clara correlación genotipo-fenotipo en la enfermedad de

Tarui (13).

De acuerdo con Raben y Sherman (1995), la mutación más

frecuente es un defecto en el sitio de empalme 5’ del intrón 5,

resultando en una deleción en el marco de la secuencia de exón 5,

que en su momento representaba el 68% de los alelos mutantes

de personas judías Ashkenazi, mientras que, en la misma pobla-

ción, la deleción de una base en el exón 22, representaba alrede-

dor del 27% de las mutaciones (36).

Otras de las mutaciones identificadas corresponde a un caso

de tres hermanos de una familia sueca con sintomatología muy

distinta y en la que, para dos de ellos, se presentó un cambio de

base en el último nucleótido del exón 13 (G1127A), resultando

una retención parcial del intrón 13. Además, en otro caso se iden-

tificó un cambio de una base en el intrón 16 (G64A), resultando

en la retención parcial del intrón 16 (24)

Más recientemente, en 2012, se reportaron 5 mutaciones

no detectadas previamente. La primera, una mutación intrónica

homocigota (IVS6-2 A>C), reveló una activación de dos sitios de

empalme críticos en el exón 7, dando lugar a dos especies de ARN

mensajeros, uno con una deleción de 5 pb y el otro con una de-

leción de 12 pb. Esta segunda variante de ARNm condujo a una

deleción en marco de cuatro aminoácidos en el péptido. Además,

otra mutación intrónica (IVS5-3 A>G) generó la inserción de AG

entre el exón 5 y el exón 6, que condujo a un desplazamiento

del marco de lectura y una terminación prematura del trascrip-

to. También se describieron tres nuevas mutaciones sin sentido

(D591A, S180C, G57V) y que involucró residuos altamente con-

servados y cuyas predicciones en modelos estructurales indican

efectos negativos sobre la estructura o función de la proteína (9).

En 2015, se reportó el caso de dos hermanos con la enferme-

dad de Tarui, en la que se detectó el cambio homocigoto, p.R39Q,

en el exón 4. Anteriormente, diferentes mutaciones que afectan a

la misma posición habían sido descritas con un cambio de arginina

a prolina en estado homocigoto, o alanina en heterocigoto. Al reali-

zar los estudios, se comprobó que la mutación inactivaba la enzima

y presentaba entre un 3% -4% de actividad residual (14).

Pese a la existencia de reportes de mutaciones, en algunas

de las formas infantiles presentadas con afectación multisistémi-

ca, no está completamente dilucidado el mecanismo molecular

por el que la enfermedad ocurre, ya que no se han detectados

mutaciones en el gen de la FFQ muscular (13).

POTENCIAL DE LA BIOINFORMÁTICA PARA EL ESTUDIO

DE LA ENFERMEDAD

Con el gran número de algoritmos y modelos matemático-com-

putacionales disponibles para el estudio de las moléculas, la bioinfor-

mática se perfila como un elemento clave para el entendimiento de

las enfermedades en las que no existe una clara asociación entre el

genotipo y el fenotipo, como lo es la enfermedad de Tarui. En este

sentido, dos áreas específicas de la bioinformática son de interés: la

modelación de estructuras y la biología de sistemas.

Respecto al análisis de secuencias, un elemento básico para el

análisis de estructuras, la caracterización de las FFQ humanas ha per-

mitido determinar que las FFQmuscular y hepática comparten 68,6%

de identidad de secuencia de aminoácidos, mientras que la muscular

y la plaquetaria un 70,3%, y la hepática y la plaquetaria comparten

el 66,6% (3,7). Además, modelos estructurales 3D de las isoformas

plaquetaria y muscular han sido recientemente determinados. La pri-

mera estructura del tetrámero de la FFQ de la isoforma de plaquetas

humanas, en complejo con ATP-Mg21 y ADP, se publicó en 2015 (1,9).

Un año antes, Kloos y colaboradores (2014), lograron la cristalización

y un análisis preliminar de la FFQ muscular humana, en el que veri-

ficaron que la enzima se disocia en un dímero (3,8). Estos avances

brindan la oportunidad de nuevas alternativas para entender la regu-

lación alostérica y las basesmoleculares de losmecanismos asociados

a los activadores o inhibidores de la función de la enzima. Además, en

la enfermedad de Tarui vista como glucogenosis primaria, se lograría

la evaluación y modelado del efecto de las mutaciones de la enzima y

cómo contribuyen a la pérdida de su actividad. Adicionalmente, dado

que las mutaciones en la FFQ también han sido asociadas a otros

tipos de padecimientos como diabetes y malignidad, estos posibles

estudios no se limitarían únicamente a la enfermedad de Tarui, sino

que en general permitirían una mejor comprensión de todos los me-

canismos biológicos en los que la enzima participa.