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CASO CLÍNICO
Actualidad
Médica
A C T U A L I D A D
M É D I C A
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Amputación, rescate y revascularización
Resumen
La actuación en caso de amputación con paciente atrapado varía dependiendo del tipo de accidente y las
lesiones que nos encontramos.
Se presenta el caso clínico de un varón de 52 años, sin antecedentes personales ni familiares de interés,
que sufre un accidente agrario con una motoazada. Se encuentra atrapado, con empalamiento, rotación y
torsión de ambas piernas entre las cuchillas de la máquina, amputación incompleta de una de ellas y múltiples
fracturas asociadas.
Abstract
In case of amputation of a trapped patient, our actuation depends on the accident and injuries we find.
We present the case of a 52 years old man, without previous personal or family pathologies, who was trapped
by a plowing machine. He was found with his both legs trapped into the blades of the machine, which made
several and serious injuries like impalement, rotation and torsion of both legs between the blades, incomplete
amputation of one of his legs and multiple fractures.
P. Blanco Hermo
1
, M. T. Sanz Gómez
2
1
Médico de Emergencias. Servicio de Urgencia Médica de Madrid (SUMMA) 112. Madrid. España.
2
Enfermera de Emergencias. Servicio de Urgencia Médica de Madrid (SUMMA) 112. Madrid. España.
Enviado: 16-11-2014
Revisado: 10-02-2015
Aceptado: 12-04-2014
Palabras clave: Accidente,
Motoazada, Amputación,
Coordinación, Mando Único
Keywords: Accident, Plowing
Machine, Amputation,
Coordination, Physician in
Command
Amputation, rescue and revascularization
DOI: 10.15568/am.2015.794.cc01INTRODUCCIÓN
Se calcula que aproximadamente el 1,8 por mil de la pobla-
ción española sufren amputaciones (Instituto Nacional de Esta-
dística, 2008). La mayoría por enfermedades degenerativas aso-
ciadas al envejecimiento, enfermedad isquémica, diabetes, etc.
Los traumatismos suponen la séptima causa de amputaciones.
Dentro de las de origen traumático, la primera causa suponen
los accidentes de tráfico (36,75%), seguidos de otros accidentes
(35%), como por ejemplo accidentes ferroviarios, suicidios y caí-
das accidentales (Instituto Nacional de Estadística, 2004).
En Estados Unidos se calcula que una de cada doscientas
personas ha sufrido algún tipo de amputación, siendo también
las más frecuentes las asociadas a enfermedades crónicas y vas-
culares (Dillingham, 2002).
En nuestro contexto es infrecuente la afectación de perso-
nas jóvenes por una amputación, siendo la tasa de amputados
entre 6 y 24 años del 0,31 por mil (Instituto Nacional de Estadís-
tica, 2008).
Cuando nos encontramos en el medio prehospitalario un
paciente traumatizado, lo principal es hacer una valoración inicial
para estabilizar al paciente y tratar las lesiones que puedan poner
en peligro su vida, siguiendo el ABCDE (vía aérea, respiración, cir-
culación, estado neurológico, exposición).
Una vez estabilizado el paciente pasamos a valorar las lesio-
nes, siendo primordial prevenir la infección de las mismas sin usar
desinfectantes, sólo limpiar con suero salino para arrastrar cuer-
pos extraños como arena o tierra y cubrir posteriormente con
gasas estériles humedecidas en suero para proteger la zona, sin
retirar nunca objetos enclavados; estos deben ser inmovilizados
para evitar su desplazamiento y que se aumenten las lesiones.
Después se procede a estabilizar las fracturas para evitar agravar
las lesiones, y a recoger todos los fragmentos visibles en caso de
amputación, incluyendo fragmentos óseos y piel, para un futuro
reimplante.
Es de gran ayuda avisar telefónicamente el Hospital re-
ceptor para informar al cirujano que va a recibir al paciente de
aquellos aspectos que le puedan ser de utilidad. Siempre hay que
trasladar a una unidad hospitalaria adecuada.
Entre las lesiones de un paciente traumatizado podemos
encontrarnos con las amputaciones de miembros. Estas pueden
ser completas, cuando hay separación de todos los fragmentos
de la extremidad y hablaríamos de posibilidad de reimplante, o
incompletas, especificando siempre el tipo de conexión que exis-
te (hueso, piel, músculo) hablando entonces de posibilidad de
revascularización.
Debemos tener siempre en cuenta los tiempos de isquemia
a la hora de estabilizar a nuestro paciente y trasladarlo al centro
Actual. Med.
2015; 100: (794): 37-39
Dra. Patricia Blanco Hermo
pblanco@saludmadrid.org