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Enrique Calcerrada Alises
Aplicación de la Ingeniería Tisular en la reparación de la pared abdominal
problema de esta técnica es que la cantidad de espacio muerto
que se crea y la necesidad de seccionar los vasos sanguíneos
perforantes, que irrigan la grasa y piel que los recubren, pueden
provocar seromas, infecciones y complicaciones en la cicatriza-
ción de las heridas.
Las mallas sintéticas son ampliamente utilizadas en la clí-
nica quirúrgica diaria y han sido extensamente estudiadas, por
lo que no son el objetivo de esta revisión. Los inconvenientes
previamente nombrados de estas son los que hacen necesario
el estudio para la búsqueda del biomaterial ideal, que es lo pre-
tendido con el desarrollo de las mallas biológicas.
Actualmente se utilizan algunas mallas de carácter bioló-
gico compuestas de matrices acelulares. Las matrices más uti-
lizadas se corresponden con matrices de dermis porcina (Per-
macol), dermis de cadáver humano (Alloderm, matriz dérmica
acelular derivada humana), dermis bovina y otras (colágeno,
etc.) (21-25).
La matriz dérmica acelular más utilizada es la matriz hu-
mana (Alloderm) (17). Las tasas de recurrencia que se han re-
portado en pacientes tratados con este tipo de malla oscilan
entre el 10% y 41% (14). Blatnik et al., (26) indica que el coste
de Alloderm es injustificado debido a la alta tasa de recurrencia
de hernia. Es por ello que los casos deben ser adecuadamente
seleccionados y utilizarse únicamente cuando la malla artificial
no es una opción viable.
Existe controversia acerca de su durabilidad, dato poco co-
nocido por el corto período de seguimiento, en estudios clínicos
realizados en animales Silverman et al., reporta que Alloderm
mantiene la fuerza tensil al menos durante nueve meses (27).
La matriz de Alloderm una vez extraída de su envase re-
quiere ser hidratada previa a la implantación. La ventaja de Per-
macol (dermis porcina) sobre aquélla es que no requiere rehi-
dratación y puede ser empaquetada de forma estéril. Además
Permacol también es más económica. (16)
Lacco et al., (28) comparan en un estudio retrospectivo
Alloderm con Permacol en la reparación de la pared abdominal
en 251 pacientes y concluyen que existe una alta tasa de com-
plicaciones en ambas cuando se utilizan para la reparación com-
pleja de la pared abdominal, especialmente cuando se colocan
de forma interpuesta sin aproximación de los bordes de la pared
abdominal. Las tasas de recurrencia son significativamente su-
periores en la humana con respecto a la porcina, siendo meno-
res en ambas cuando la colocación de la malla es pre-peritoneal
que cuando se coloca interpuesta en puente (sin aproximación
de los bordes de la pared abdominal). Las complicaciones son
mayores en la porcina, y no hay diferencias en cuanto a las tasas
de supervivencia.
Clemens et al., (29) realizaron una revisión de 120 pacien-
tes intervenidos en su con reconstrucción de la pared abdomi-
nal con matriz acelular porcina o bovina. Los resultados obteni-
dos ponen de relieve que, en el grupo reparado con matriz por-
cina existe una tasa de complicación significativamente mayor
en comparación con el de matriz bovina. Sin embargo, cualquier
diferencia puede atribuirse a que el seguimiento fue mayor en
la cohorte de pacientes tratados con matriz porcina. No había
diferencia significativa en la tasa de recurrencia de la hernia. La
no necesidad de retirar la malla a pesar de que el campo esté
contaminado es el elemento clave que permite valorar en el en-
sayo clínico como el cuerpo humano tolera este tipo de mallas.
Debido a que los datos son muy parecidos en ambas, los inves-
tigadores son incapaces de determinar cuál de las dos biopróte-
sis tiene mayores ventajas. En su experiencia aseguran que las
mallas sintéticas causan un inaceptable aumento de riesgo de
formación de adhesiones a estructuras peritoneales y pueden
fistulizar a intestino en casos de reconstrucción compleja de la
pared abdominal. Son pocos los pacientes que posteriormente
requieren la retirada de la malla (30, 31).
Hsu et al., (16) utilizaron una matriz porcina en 28 pacien-
tes, que siguieron durante 16 meses. Durante este período re-
currieron en tres pacientes de los que solo uno requirió re-inter-
vención con un nuevo implante de Permacol y ningún paciente
requirió extracción del implante por infección.
Patel et al., (32) utilizaron matriz porcina (Strattice), junto
con la técnica de separación anatómica por componentes, no
encontrándose recurrencia de hernias durante el seguimiento.
Otro elemento a tener en cuenta es la localización de la
malla (pre-peritoneal, supra-aponeurótica, interpuesta entre
la fascia), acerca de la cual no hay evidencias claras aunque H.
J. Lin et al., (6) defiende que la tasa de recurrencia es menor
cuando la malla se coloca pre-peritoneal, teniendo la coloca-
ción supra-aponeurótica mayor tasa de formación de seroma,
aumentado, por tanto, la tasa de infección. Dicho autor, en un
estudio retrospectivo en 144 pacientes a los que se reparó con
Alloderm, refiere que los factores que afectan de manera sig-
nificativa a la tasa de recurrencia son el género femenino, una
reconstrucción previa fallida y un alto índice de masa corporal.
Patton et al., (12) en su estudio también encuentra menores
tasas de recurrencia cuando la malla se coloca en el plano pre-
peritoneal.
TERAPIAS BASADAS EN TÉCNICAS DE INGENIERÍA TISU-
LAR
La Ingeniería Tisular permite el desarrollo de sustitutos
biológicos para la reparación de la pared abdominal mediante
la combinación de células, biomateriales y señales moleculares.
De esta forma se diseñan mallas de carácter biológico, biocom-
patible y bioreabsorbible. Para generar estos materiales bioló-
gicos, se pueden utilizar distintos tipos de materiales o células
aplicados sobre una matriz acelular. Para ello son necesarios
métodos de descelularización (33).
Esta matriz no debe ser tóxica, carcinogénica o inmunogé-
nica, y sí biocompatible, pudiendo contener o producir molécu-
las bioactivas para promover la vascularización de la misma. Tal
como indica Fauza et al., dichas matrices acelulares son insufi-
cientes por si solas, para la reparación de la pared abdominal
(34), por lo que se hace necesario disponer de células (autólo-
gas, alogénicas o xenogénicas), que se cultiven sobre ellas junto
con distintas moléculas bioactivas que estimulen su desarrollo
(5).
Zhao et al., (1) crearon un defecto abdominal en un mode-
lo de conejos. Realizaron reparación del mismo dividiéndolo en
tres grupos: células madre mesenquimales autólogas de la mé-
dula ósea sobre una matriz dérmica descelularizada, matriz dér-
mica únicamente y cierre simple del defecto. Observaron que la
Figura 2. Técnica de separación anatómica por componentes. (20)