Background Image
Table of Contents Table of Contents
Previous Page  125 / 88 Next Page
Basic version Information
Show Menu
Previous Page 125 / 88 Next Page
Page Background

125

Juan L. Carrillo

Antonio Rivera Ramos (1815-1887)

y médicos como los doctores don Antonio Machado Núñez y don

José Mª Roby Beltrán (1830-d. 1884). Todos quedaron entusiasma-

dos por el hecho y testimoniaron las buenas condiciones de la au-

dición(27). Entre otros asuntos se recogía en la crónica lo siguiente:

“no causará sorpresa el saber que también se celebró una

consulta médica entre el ilustre profesor de esta ciudad don En-

rique de la Rosa, y el reputado y dignísimo Director de la Escuela

de Medicina de Sevilla don Antonio María Rivera, los cuales con-

ferenciaron sobre el estado de la esposa del citado Sr. D. Rodrigo,

doña Fernanda Sánchez-Arjona, cuya salud no es, por desgracia,

muy completa, y a quien deseamos pronto restablecimiento”(8)

En efecto, el prócer extremeño había contraído matrimonio

con su prima Fernanda Sánchez-Arjona Cabeza de Vaca (1847-

1881) el 25 de abril de 1864 y en aquella fecha había tenido siete

hijos vivos, el último de ellos nacido en 1878, una historia obs-

tétrica muy común en aquellos años. Igualmente sabemos que

no gozaba de buena salud y desde luego debía tratarse de una

afección grave ya que falleció el 21 de mayo de 1881. Lo que no

conocemos es el contenido de aquella consulta efectuada a la una

de la tarde del día 28 de diciembre de 1880 a pesar de la diligen-

cia del doctor de la Rosa que un día después enviaba una carta al

director de la revista

El Siglo Médico

en la que daba a conocer el

suceso, pero la única referencia a doña Fernanda fue que recibía

cuidados de ambos y que “hice una historia detallada de la enfer-

ma”(29). Posiblemente haya que descartar que se tratara de un

problema obstétrico, aunque sí podía ser ginecológico o incluso

de otra naturaleza. Pero la presencia de Rivera Ramos en el acto

se debía no tanto a su condición de “partero” como al hecho de

ser en ese momento el Director de la Escuela Provincial de Medi-

cina y Cirugía de Sevilla.

SU BIBLIOTECA MÉDICA

Desgraciadamente no conocemos cual era la dimensión de

su biblioteca médica al final de su vida profesional y nos tene-

mos que contentar con analizarla cuando en 1868 se efectuó una

protocolización de particiones de los bienes que quedaron tras el

fallecimiento de su primera esposa. En el documento de liquida-

ción, división y adjudicación de estos bienes se encuentra inven-

tariada su biblioteca médica. El número total de autores es de

sesenta estando a la cabeza Xavier Bichat con cinco títulos y Her-

mann Boerhaave y Joseph Capuron con tres cada uno; cuarenta

y uno de ellos eran extranjeros (en su mayoría franceses), cator-

ce españoles, cuatro obras anónimas y un autor sin identificar.

Si atendemos a la fecha de publicación diez eran ediciones, la

mayor parte latinas, del siglo XVIII y el resto de la primera mitad

del XIX. Los autores del siglo XVIII fueron tres españoles (Andrés

Piquer, Juan de Dios López y Francisco Suárez de Ribera) y siete

extranjeros (Paolo Zacchia, Thomas Sydenham, Hermann Boer-

haave, Johannes Gorter, Gerard van Swieten, Anton de Haen y

François Boissier de Sauvages). La distribución por campos te-

máticos es la siguiente: Terapéutica (materia médica, farmaco-

logía y farmacopeas), once títulos (16%); Anatomía descriptiva

y topográfica, siete (10’2%); Patología médica, siete (10’2%);

Patología general (exploración clínica, nosología y anatomía pa-

tológica), seis (8’8%); Cirugía, seis (8’8%); Obstetricia (partos),

cuatro (5’8%); Higiene, tres (4’4%); Medicina Legal, tres (4’4%)

y Diccionarios, dos (2’9%). El resto de campos sólo contemplan

una sola pieza.

En el análisis de esta biblioteca médica hay que destacar

las siguientes características:1) que en la fecha en que se hizo en

inventario era una biblioteca bastante modesta compuesta de

68 libros con un montante de 179 volúmenes valorada, a efec-

tos del reparto de bienes, en 78’6 escudos; 2) la ausencia de

periodismo médico, 3) el hecho de que en su mayoría son tra-

ducciones al castellano de obras francesas y 4) que es escasa la

representación de obras obstétrico-ginecológicas tratándose su

propietario de un especialista en estas materias. Sobre este últi-

mo asunto sólo se contabilizan las siguientes obras: Joseph Capu-

ron

Curso teórico y práctico de partos

(1818), 2 volúmenes; Jules

Hatin

Manual de partos

(1829); François Joseph Moreau

Tratado

práctico de partos

(1842), 2 volúmenes; Nicolas Charles Chailly

Tratado práctico del artes de partear

(1846), 3 volúmenes y Jose-

ph Capuron

Tratado de las enfermedades de las mujeres

(1818),2

volúmenes.

DE LA ELITE MÉDICA AL OCASO DE UNA FAMILIA

Rivera Ramos formó parte de un minúsculo grupo de nueve

médicos de Sevilla que constituyeron una auténtica élite. Un gru-

po de gran visibilidad e influencia social a través de la ocupación

de puestos oficiales y de cargos. Residían en el ámbito de parro-

quias con mejor equipamiento general y sanitario y disponían de

una economía muy saneada(30). La familia de Rivera Ramos tuvo

su residencia en la collación de San Andrés, primero en la calle

Pozo Santo(31), después en la calle Quebrantahuesos 6 (calle Or-

fila 9 después de una modificación del nomenclátor en 1872)(32),

adquirida en 1853 a la familia Adame Muñoz (Enrique, Serafina,

Consolación y Ramona), y al final de su vida en Amor de Dios 14. Su

matrimonio, al que aportaron en enseres y ropa por valor de 6.000

reales cada contrayente(33), lo efectuó en la parroquia castrense

de Cádiz el 4 de marzo de 1847 con María de los Milagros Dardés

Carsi, viuda de don Pablo Bara, que aportaba un hijo (José Antonio)

al nuevo matrimonio y con la que tendría tres más entre 1846 y

1855, Inocencia, José Luis y Milagros. El patrimonio acumulado a la

muerte de su esposa el 26 de febrero de 1860 era de 31.033’8 es-

cudos, descompuesto en 5.825’3 escudos en metálico, el inmueble

de la calle Quebrantahuesos valorado en 15.208’3 escudos(34), el

carruaje compuesto por una berlina francesa (100 escudos), una

carretela (100 escudos) y las mulas Leona y Borrega valoradas en

300 escudos cada una. El resto de su patrimonio se componía de

enseres domésticos (alhajas y plata labrada, mobiliario, loza y cris-

tal, cocina y despensa, cuadros de lienzo, láminas, ropas, biblioteca

médica y biblioteca de recreo)(35).

Hacia 1864 contrajo nuevamente matrimonio con otra gadita-

na, Efigenia Cavieces Asensio, veinticinco años menor que él, y de

cuya unión nacieron sus hijos José Martín, María Luisa y Antonio

entre 1867 y 1872. Si en 1865 disponía de una servidumbre com-

puesta por dos mujeres (María Delgado, viuda de 46 años y Narcisa

de los Santos Fernández, soltera de 19 años, ambas de Huelva) y

dos hombres (Francisco Beira, soltero de 22 años natural de Vigo),

uno de ellos cochero (José Bravo Granada, casado de 32 años), vein-

te años después había quedado reducida a sólo dos mujeres (Valle

Melero Prieto, viuda de 40 años natural de Écija y EncarnaciónMoli-

na Rodríguez, soltera de 19 años natural de Lora del Rio)(36).Rivera

Ramos falleció en Sevilla el 2 de agosto de 1887, constando como

causa de su muerte una “esclerosis cerebral”(37). Sin embargo pa-

rece que la situación económica de la familia se fue deteriorando

aún más con el paso de los años. El 6 de octubre de 1904 su viuda se

dirigió a la Academia de Medicina solicitando ocupar las buhardillas

de la misma por carecer de medios para pagar una vivienda(38).

Llama la atención el que su familia acabara en la pobreza en

tan poco tiempo. Por lo que se ve, sucedió algo muy distinto a lo

que Espina y Capo refiere en sus

Notas del viaje de mi vida

, afirman-

do que en esa época los primeros especialistas, al menos en Ma-

drid, alcanzaron casi todos puestos de importancia, algunos incluso

títulos nobiliarios y, por lo menos fortunas considerables, de las que

seguramente vivieron las generaciones posteriores(39).

UN HOMBRE CON NOMBRE, PERO SIN OBRA ESCRITA

El doctor Antonio Rivera Ramos fue Protector del Colegio de

Dentistas de Sevilla creado en 1865 y su Presidente Honorario(40),

Médico Honorario de la Real Cámara de SS. AA. RR. los duques de

Montpensier y como tal intervino en algún parto de la InfantaMaría

Luisa Fernanda: está constatado que asistió al de su octavo hijo,

Antonio María Luis ocurrido en San Telmo el 23 de febrero de 1866,

junto a Antonio Serrano Palao. Como era habitual en estos casos

fue recompensado con el nombramiento de Comendador de las

Reales Órdenes de Carlos III e Isabel la Católica(41). Pero este perso-

naje su notoriedad y visibilidad no devenía de una actividad publi-