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14

caso clínico

SUPLEMENTO

Sociedad Andaluza

de Angiología y Cirugía Vascular

Actual. Med.

2014; 99: (793). Supl. 14-40

hace 3 años (en seguimiento por cardiología) e insuficiente renal

en programa de hemodiálisis, portadora de catéter venoso yugular

permanente después de múltiples fístulas no funcionantes en

ambos miembros superiores. Es intervenida de transplante renal

hace 14 años, y meses después, de transplantectomía por rechazo

agudo del injerto, seccionándose de manera accidental la arteria

iliaca común derecha. Se realiza entonces bypass venoso ilio-

femoral con trombosis del mismo en el postoperatorio inmediato,

por lo que se vuelve a intervenir de urgencia realizándose

finalmente un bypass fémoro-femoral de dacron.

Acude a urgencias por presentar una masa de unos 4 cm de

diámetro, dolorosa y pulsátil en ingle derecha, de una semana

de evolución, con crecimiento significativo en las últimas 24

horas. Estable hemodinámicamente con tensión arterial de

140/80 mmHg, frecuencia cardíaca 97 lpm, saturación arterial

98% y temperatura 37.3ºC. En la analítica extraída en urgencias

destaca una PCR 6.8mg/L, 10.500 leucocitos con 81% de

polimorfonucleares y resto de alteraciones bioquímicas propias

de la insuficiencia renal de la paciente. Se extraen hemocultivos

que son negativos. Se le realiza eco-Doppler donde se observa

el bypass permeable, con imagen de pseudoaneurisma

anastomótico de 43x39 mm en la ingle derecha (receptora).

Se solicita TC donde se confirma dicho hallazgo y se observa

la prótesis intensamente calcificada y con colección líquida

periprotésica en todo su trayecto (figura 1).

Se decide intervenir a la paciente al día siguiente, para

realizar una sustitución in situ del bypass tras desbridamiento

de la pared arterial y tejidos circundantes. Se utiliza para ello

aloinjerto arterial criopreservado, dada la inexistencia de vena

autóloga apta (figura 2). Se toman cultivos intraoperatorios,

en los que se aíslan dos microrganismos: S. epidermidis y S.

capitis. Desde el ingreso (antes del resultado de los cultivos

intraoperatorios) se pauta vancomicina en las diálisis de forma

empírica. Desarolla un hematoma suprapúbico no complicado

durante el postoperatorio, sin otras complicaciones. Es dada

de alta al 6º día postoperatorio con heridas de buen aspecto y

pulsos distales bilaterales, sin parámetros sépticos sistémicos ni

analíticos, dejándose pautada vancomicina en diálisis durante 30

días más.

En la revisión al mes de la cirugía, el bypass de aloinjerto

arterial criopreservado sigue permeable, con heridas cicatrizadas

y de buen aspecto, sin signos de infección.

DISCUSIÓN

La infección protésica ocurre entre el 0,2 y el 5% de los

pacientes e implica un riesgo vital para el paciente así como de

pérdida de extremidad . Es más probable en presencia de algunas

circunstancias, entre las que se encuentran la cirugía de urgencia,

la tunelización subcutánea, las anastomosis a nivel femoral, las

reintervenciones, el sexo femenino [1], la insuficiencia renal

crónica y la presencia de catéteres durante largos periodos (todas

ellas presentes en nuestra paciente). Aunque S. aureus sigue

siendo el germen más implicado, las infecciones protésicas por

S. epidermidis son cada vez más frecuentes en los últimos años.

[1] A diferencia de S. aureus y otros gérmenes gram negativos

más virulentos, la infección por S. epidermidis (2) suele producir

síntomas de forma tardía en forma de aneurismas anastomóticos,

fístulas injerto-cutáneas, acúmulos de líquido alrededor del

injerto, con ausencia de signos sistémicos sépticos (fiebre,

leucocitosis...).

Existen distintas clasificaciones en función del momento de

aparición (precoz o tardía, siendo los 4 meses el límite), según la

relación con la infección postoperatoria de la herida (clasificación

de Szilagyi)[3] o la amplitud de la afectación del injerto

(clasificación de Bunt). El uso de terapia de presión negativa en

infecciones de la herida con exposición de la prótesis a bajas

presiones (Szilagyi III) o la cobertura muscular (con músculo

sartorio) (4,5) supone una modalidad de tratamiento en aquellos

casos sin signos sépticos sistémicos, con anastomosis intactas,

obteniendo buenos resultados.

En casos de injertos extracavitarios, el signo inicial de

infección suele ser la inflamación local, celulitis, una fístula que

comunique con la piel o un pseudoaneurisma anastomótico,

como en nuestro caso. Ya se ha comentado la manifestación

más o menos precoz según el germen implicado. A veces pueden

observarse signos de embolia séptica en la extremidad afecta,

en forma de petequias, y es importante revisar cuidadosamente

todas las heridas buscando una masa o absceso(6).

Para el diagnóstico por imagen la combinación de ecografía

y TC con contraste (donde se observan signos como colecciones

líquidas o gaseosas peri-injerto, pseudoaneurismas, abscesos)

es suficientemente sensible a este nivel, reservándose la

gammagrafía con leucocitos marcados para los casos más

dudosos o para determinar la extensión de la infección(7).

El tratamiento se basa en el empleo de antibióticos y la

cirugía. Como antibióticos, el tratamiento empírico de las

infecciones por estafilococos coagulasa negativos es la

Figura 1: Pseudoaneurisma anastomótico y colección periprotésica.

Figura 2: Anastomosis femoral izquierda.