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20

caso clínico

SUPLEMENTO

Sociedad Andaluza

de Angiología y Cirugía Vascular

Actual. Med.

2014; 99: (793). Supl. 20-40

secuencia T2 sobre el músculo masetero izquierdo, además de

otras de menor entidad, a nivel submandibular, en labios y en el

ángulo mandibular derecho.

Caso 2. Paciente de 12 años, sexo femenino, con masa

de similares características a la descrita en el caso anterior,

pero localizada en el margen lingual derecho (figura 1B). Es

visible desde hace 4 años y además de ocasionar hemorragias

frecuentes, provoca dificultad en la pronunciación correcta. Se

le realiza RMN donde se describe una lesión oval de 30x20mm

en el margen lingual derecho, hiperintensa en secuencia T2, sin

observar ramas arteriales ni venosas destacables asociadas a la

misma.

En ambos casos se procede, bajo anestesia general,

a la esclerosis de las malfomaciones venosas empleando

etoxiesclerol® (polidocanol) como agente esclerosante, por

punción transcutánea directa del nidus (figura 2). En el caso de

las lesiones localizadas en cara interna de la mejilla (caso 1) y

lengua (caso 2) se emplea etoxiesclerol® 2% en espuma (mezcla

1:4 con aire). En el caso de las malformaciones en los labios (caso

1), se emplea etoxiesclerol 0.5%. En ambos casos, con la intención

de disminuir el edema periprocedimiento y la inflamación, se

administra hidrocortisona 100mg (Actocortina®) al inicio de la

cirugía y metilprednisolona 80mg (Urbason®) al finalizar.

Al día siguiente de la cirugía, ambas pacientes son dadas

de alta sin haberse producido ninguna complicación durante el

ingreso, con dolor controlado con paracetamol y dexketoprofeno

pautados. Como tratamiento domiciliario, además de la

medicación analgésica, se prescribe una pauta descendente

de corticoides. En la revisión posterior, al mes de la cirugía, las

lesiones han disminuido notablemente su tamaño, así como los

problemas asociados de hemorragias frecuentes, según refieren

las pacientes (figura 3).

DISCUSIÓN

Existen varias clasificaciones para las malformaciones

vasculares. Según el tipo de vaso implicado, pueden ser:

capilares, venosas, arteriales, linfáticas o combinaciones de las

anteriores (clasificación de Mulliken y Glowacki) (1). Según las

características del flujo (clasificación de Jackson) (2) pueden ser

de alto flujo (dentro de las cuales se incluyen hemangiomas,

fistulas arteriovenosas y malformaciones arteriovenosas) y de

bajo flujo (malformaciones venosas, malformaciones capilares

y malformaciones linfáticas), lo cual tiene una clara implicación

terapéutica. Además, las malformaciones vasculares pueden ser

localizadas o generalizadas.

Las malformaciones vasculares pueden provocar síntomas

variables, pudiendo originar déficits funcionales, sobre todo

cuando afectan a la vía aérea o digestiva. Es frecuente su

aparición y crecimiento durante la pubertad, habiendo pasado

desapercibidas en etapas más precoces (3).

Para el diagnóstico, la eco-dóppler es de utilidad para

diferenciar las malformaciones vasculares activas e inactivas(

alto y bajo flujo), aunque tiene claras limitaciones en función

de la localización y de la experiencia del explorador. La RMN es

la prueba de imagen de elección para esta patología, ya que en

secuencia T2 aporta información hemodinámica y anatómica

de la malformación y de su relación con los tejidos y órganos

adyacentes. Además, la RMN también es útil en el seguimiento,

para la evaluación de los resultados del tratamiento (4)(5).

Respecto al tratamiento, se consideran indicaciones: la

presencia de problemas funcionales derivados, el dolor y el

perjuicio estético. Hay distintas modalidades de tratamiento,

que además pueden combinarse entre sí (6). La cirugía, que ha

supuesto el tratamiento clásico de las malformaciones venosas

(MV), rara vez consigue la extirpación completa y puede

ocasionar déficits y graves secuelas estéticas, empleándose

actualmente sólo en MV pequeñas, superficiales, de fácil acceso.

La embolización y la esclerosis, mucho más empleadas hoy en día,

se utilizan para anomalías de alto flujo (embolización y esclerosis)

y de bajo flujo (esclerosis) (5).

Kawanabe et al. sientan las bases de la estrategia terapéutica

más empleada en la actualidad: en las malformaciones venosas

de alto flujo, se pretende su conversión a malformaciones de bajo

flujo mediante embolización (7). En un segundo tiempo se puede

realizar escleroterapia o cirugía de la lesión, aunque en ocasiones

es suficiente con la embolización inicial; para malformaciones de

intermedio o bajo flujo, se puede realizar un tratamiento aislado

con escleroterapia.

Se han empleado diversos agentes esclerosantes (sulfato

Figura 1: Malformaciones venosas previamente a la esclerosis

Figura 2: Punción y esclerosis de las malformaciones venosas

Figura 3: Revisión al mes.