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Ascension Sanchez-Martinez
Listado de verificación quirúrgica
Durante 2015 se hicieron 66 rondas de evaluación. Se cum-
plía la metodología del listado en 68,2% y en 32,8% que no se
cumplía se hizo recomendación. En la mayoría de las ocasiones en
las que no se cumplimentaba correctamente el listado, se hacían
las preguntas verbalmente y se rellenaba después.
La encuesta se entregó a 190 profesionales del área quirúr-
gica (figura 4). La tasa de respuesta fue del 48% (92 encuestas).
La opinión del profesional sobre la utilidad del listado es positiva
(puntuación igual o superior a 3) en 73 de los casos (79,8%). En
el apartado de dificultades derivadas de la utilización del listado,
58 casos (51,8%) consideran que es difícil de aplicar en las inter-
venciones de urgencias, 55 (59,5%) que es difícil para un enfer-
mero gestionar el listado y 47 (51,2%) creen que el intercambio
de información en voz alta entre los diferentes profesionales im-
plicados es difícil de obtener. A la pregunta sobre si el listado ha
ayudado a identificar e interceptar eventos portadores de riesgos
(errores de identificación, sitio quirúrgico, olvido de material y
error de material implantado) han respondido afirmativamente
23 encuestados (25,6%).
Del análisis de barreras destaca el sobre-registro, falta de
liderazgo del gestor del listado, escasa implicación de los faculta-
tivos y ausencia de trabajo en equipo.
DISCUSIÓN
La implantación del LVQ en nuestro centro se inició en 2009,
encontrando barreras desde el principio. Esta respuesta coincidió
con la de otros hospitales, como pudieron comprobar Soria et al.
en su estudio sobre las dificultades en la implantación del listado
en los quirófanos de la Región deMurcia (3). Estas dificultades han
sido reconocidas, en centros nacionales e internacionales, como
un factor limitante en la aplicación del listado de verificación (4)
,
(5). La participación del hospital en el proyecto PaSQ-WP5/Lis-
tado de verificación quirúrgica nos ha brindado la oportunidad
de compartir e intercambiar información y experiencias con otros
centros. En los últimos años ha aumentado considerablemente
la actividad quirúrgica en España, lo que ha supuesto un cambio
en buena parte de los procesos asistenciales. La introducción de
nuevas técnicas, aunque menos invasivas, siguen siendo causa de
eventos adversos. Aunque simultáneamente a la evolución técni-
ca han ido surgiendo prácticas dirigidas a garantizar las condicio-
nes adecuadas de calidad y seguridad, como es el caso del LVQ
(6,7), parece que es más fácil el aprendizaje de técnicas complejas
que cambiar actitudes.
En este sentido, el uso del LVQ implica cambios tanto en los
sistemas como en el comportamiento de los equipos quirúrgicos
(8); y si su objetivo es la optimización de la seguridad, se requie-
ren intervenciones educativas y en la conciencia de seguridad de
los profesionales sanitarios para mejorar la utilización efectiva del
LVQ (3, 4). La apreciación de que el listado es un instrumento de
control administrativo, como una norma impuesta, a pesar de la
participación en la elaboración del procedimiento de numerosos
profesionales quirúrgicos, ha supuesto un rechazo que debere-
mos salvar a base de potenciar actitudes seguras de los protago-
nistas, profesionales y pacientes. No se trata de imponer el uso
obligatorio del listado, sino de convencer de que su cumplimiento
reduce la posibilidad de eventos adversos evitables. Además, los
esfuerzos necesarios para hacerlo operativo varían considerable-
mente por hospital y según las características de la intervención
(3). Nuestros datos muestran que la percepción de los profesiona-
les hacia el listado es positiva, como en el análisis de Rodrigo Rin-
cón et al. (9), lo que nos lleva a pensar que debería ser aceptado
como una práctica segura.
En la identificación de barreras, y al igual que en otros estu-
dios, encontramos que la falta de liderazgo, el consumo de tiem-
po en su cumplimentación sin un beneficio percibido, la dificultad
en la identificación de la responsabilidad de cada profesional y la
escasa comunicación y ausencia de trabajo en equipo, son los fac-
tores que condicionan nuestra situación actual (5). Muchas de las
barreras identificadas para el éxito de la implementación del LVQ
dependen de la organización y factores culturales de cada centro
(5). No obstante, la percepción global de la utilidad del LVQ en
nuestro caso fue positiva para cerca del 80% de los encuestados,
lo cual refleja una actitud favorable para continuar mejorando su
implantación.
En el estudio de Haynes (8), la implantación del LVQ se aso-
ció con una reducción significativa de las tasas de complicaciones
y mortalidad asociados a la cirugía. No obstante, otros estudios
no han encontrado una disminución significativa de la morbimor-
talidad y sugieren que es posible que el LVQ sea menos efectivo
en la práctica que como se sugería en la literatura previamente
(10). En nuestra experiencia no hemos valorado la repercusión en
la morbi-mortalidad quirúrgica, ni si incrementa los gastos hospi-
talarios o alarga el tiempo de la intervención, lo que constituye
una limitación en nuestro estudio. Todos los esfuerzos han sido
dirigidos a intentar mejorar la implementación de esta práctica,
aunque lo tenemos previsto en un futuro inmediato.
No obstante, la finalidad de esta iniciativa, mejorar la segu-
ridad del paciente al intentar reducir los eventos adversos evita-
bles, justifica el esfuerzo empleado en optimizar la implementa-
ción del listado. Es más, de forma análoga a los resultados de Fou-
rcade et al. (5), creemos que nuestros hallazgos y los derivados
del proyecto PaSQ tienen implicaciones relevantes para el diseño,
uso y valoración del LVQ por parte de las autoridades nacionales
de salud. Igualmente, una mejora en la utilización del listado es
Figura 4. Resultados de la encuesta de percepción.
Formalidad
administrativa
Pérdida de
tiempo
Inútil en
interv con
experiencia
Inútil equipos
estables
44,8
32,5
16,1
17,2
Difícil interv
urgencia
Difíci
para
enfermero
Difícil en voz
alta
Respuestas
no
flexibles
51,8
59,5
51,2
39,1
Problemas
legales
43,5