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Patricia Blanco Hermo
Atentados multifocales y lecciones aprendidas
Puesto Sanitario Avanzado (PSA) inicialmente se iba a
montar en un lugar más alejado de donde se montó
definitivamente, en la zona caliente, por órdenes
contradictorias, viéndose sobrepasado rápidamente,
ya que se derivaron allí heridos graves, intermedios
y los más leves que deberían haber sido evacuados
directamente por sus medios.
• Falta de tarjetas de triaje. El SUMMA 112 no disponía de
ellas entonces y el SAMUR-PC las tenía teóricamente,
pero no estaban en ninguno de sus dispositivos.
Tampoco existía un consenso de triaje que fuera
común para los dos estamentos. Se usaron informes
convencionales duplicando actuaciones.
• Lenta reposición de material en las estaciones de El
Pozo y de Santa Eugenia, y su falta inicial en la calle
Téllez, hasta que se concretó su ubicación exacta
y los equipos de Atocha se redirigieron hacia esta
calle como refuerzo, estando aproximadamente diez
sanitarios tratando con más de 150 víctimas durante
50-60 minutos.
• Difícil coordinación por los múltiples focos de las
explosiones, sobre todo debido al problema de las
comunicaciones. Casi toda la información se transmitía
de persona en persona.
Análisis de los atentados de Londres
En este atentado los problemas vienen también
fundamentalmente por la localización múltiple de los incidentes,
lo cual dificultó la coordinación y las comunicaciones. Los
teléfonos móviles fallaron al colapsarse las líneas con el elevado
número de llamadas. Las radios no funcionaban en el interior del
metro, por lo que estos equipos intervinientes quedaron aislados
temporalmente. En este caso no hubo problemas de coordinación
entre distintos estamentos ya que sólo existe un servicio sanitario
de emergencia prehospitalaria y trabaja, de forma habitual y
haciendo simulacros, con bomberos y equipos de seguridad y
rescate (6).
Dentro de su protocolo viene referido que a cada zona
caliente bajan solo un médico y un paramédico formados,
acompañados por los cuerpos de seguridad, que valoran
rápidamente a los heridos para su evacuación. Ninguna de las
escenas de este atentado era segura, ya que existía riesgo de
explosiones secundarias, colapso de las estructuras del metro,
inhalación de partículas y contaminantes, puesto que no estaba
en sus protocolos llevar detectores de agentes químicos ni de
radiación. Otros problemas fueron la iluminación en el metro
que, al estar cortada la corriente eléctrica, fue a base de linternas,
ya que ningún otro sistema era posible, lo cual dificultaba de
nuevo la valoración del escenario y evacuación de los heridos,
la escasa ventilación y las altas temperaturas. La proximidad de
las estaciones de metro y el autobús provocó el colapso de la
circulación, lo que retrasó en varias ocasiones la llegada de los
equipos de emergencia prehospitalaria.
En la estación de metro de Aldgate el tren se detuvo a 200
metros de la plataforma, por lo que los pasajeros leves salieron
por sus medios a la superficie. La valoración del equipo sanitario
que acompañó a los bomberos fue de tres heridos graves en la
plataforma del metro, que fueron evacuados en siete minutos.
Las condiciones del tren eran peores, sobre todo por la falta
de luz y los escombros. Encontraron siete fallecidos. El hospital
más cercano recibió 208 pacientes, algunos evacuados por sus
medios, otros en ambulancia y el resto en tres autobuses.
En la estación de metro de King´s Cross la escena era más
complicada. En metro se encontraba a dos pisos bajo el suelo y los
pasajeros se dividieron en dos grupos, yendo uno hacia la estación
de King´s Cross y otro hacia la de Russell Square. Inicialmente se
pensó que eran dos incidentes diferentes. La segunda estación
está a pocos metros de donde se detonó la última bomba, la del
autobús, una hora más tarde. Cuando llegaron los equipos de
emergencias muchos pacientes ya habían sido evacuados por sus
medios y sólo los restantes fueron triados por el personal de las
ambulancias. Quedaban siete heridos graves en el interior de la
estación.
La llegada a la estación de Edgware Road fue posterior y
la situación estaba más avanzada. Los equipos se dividieron en
dos, uno llevó a los heridos de la superficie a un hotel cercano
para su evaluación y el otro bajó al metro, donde sólo quedaban
fallecidos. En ningún momento se pudieron descartar más
bombas en el metro ni la presencia de agentes químicos. Este
escenario fue más complicado porque había otro tren junto
al accidentado. Estos equipos se encargaron inicialmente de la
atención a los heridos del autobús.
El incidente del autobús de dos plantas en Tavistock Square
sucediómuy cerca del de Edgware Road. Los equipos llegaron a los
30 minutos y no quedaban supervivientes dentro del autobús, no
entrando ningún sanitario a su interior por considerarse inseguro.
Los heridos fueron trasladados a diferentes zonas cercanas que se
consideraron seguras, a la espera de la llegada de los sanitarios,
encontrando siete pacientes graves entre ellos.
CONCLUSIONES
Nos enfrentamos a una guerra de 4ª generación, cuyo
objetivo es generar terror y provocar la pérdida de confianza
del ciudadano al hacerle sentir más vulnerable. Los ataques
son imprevisibles, lo cual mina lentamente la capacidad de
sus Estados de actuar con decisión contra los terroristas y sus
exigencias (28). Como consecuencia todos los gobiernos elaboran
leyes más duras y dan mayor poder a las fuerzas del orden. Estas
medidas son reactivas. No hay que perder de vista que las labores
de inteligencia y de preparación en la guerra contra el terrorismo
son fundamentales. El cambio de paradigma en la actuación
del terrorismo, fundamentalmente el de origen yihadista,
donde busca la generación de víctimas en masa aprovechando
atentados suicidas con bombas o con tiradores múltiples en
diferentes focos supone un reto para la gestión sanitaria de este
tipo de incidentes, múltiples focos, difícil acceso, operar en zonas
no seguras,… Hay que estar preparado para cuando se de un caso
similar a los sucedidos.
Ambos atentados fueron similares, cada uno con protocolos
de actuación diferentes y tiempos de intervención llamativamente
diferentes, en Madrid entre 2 y 16 minutos, mientras que en
Londres tardaron de 40 a 84 minutos. Esta diferencia de tiempos
no se ve reflejada negativamente en la mortalidad total ya que,
como hemos comentado, la gran intensidad de las explosiones por
tener lugar en un espacio cerrado produjo muertes inmediatas y
heridos con lesiones primarias por onda expansiva, afectando en
menor proporción a los más alejados de las explosiones. Parte
del retardo en la llegada de los equipos se justifica por la mayor
dificultad de acceso a las zonas de intervención y parte por su
sistema de activación, conjuntamente con los equipos de rescate.
Por todo ello, en lo que hay que poner un énfasis especial
es en resolver los aspectos más deficientes para que, llegado
el momento, simplemente tengamos que actuar como hemos
aprendido, sin preocuparnos de cuestiones operativas o con
dudas de a quién hay que obedecer (29). Resulta fundamental la
implantación de planes de actuación para distintos tipos de riesgo
y un plan que establezca la actuación del grupo sanitario conjunta,
con estricta coordinación entre los diferentes intervinientes en
estas situaciones de catástrofe y un mando único reconocido,
como la llevada a cabo entre SAMUR-PC y SUMMA 112 a partir de
enero de 2016, desarrollando e implantando un procedimiento
conjunto de Incidente de Múltiples Víctimas (primer simulacro
conjunto el 21 de febrero de este año 2016), así como los
procedimientos operativos de cadena de mando del SAMUR-PC.
Teniendo en cuenta estas lecciones aprendidas, no
podemos olvidar reformar los protocolos y las actuaciones, con
disponibilidad inmediata de material específico para que no exista