Background Image
Table of Contents Table of Contents
Previous Page  38 / 68 Next Page
Basic version Information
Show Menu
Previous Page 38 / 68 Next Page
Page Background

186

Patricia Blanco Hermo

Atentados multifocales y lecciones aprendidas

Puesto Sanitario Avanzado (PSA) inicialmente se iba a

montar en un lugar más alejado de donde se montó

definitivamente, en la zona caliente, por órdenes

contradictorias, viéndose sobrepasado rápidamente,

ya que se derivaron allí heridos graves, intermedios

y los más leves que deberían haber sido evacuados

directamente por sus medios.

• Falta de tarjetas de triaje. El SUMMA 112 no disponía de

ellas entonces y el SAMUR-PC las tenía teóricamente,

pero no estaban en ninguno de sus dispositivos.

Tampoco existía un consenso de triaje que fuera

común para los dos estamentos. Se usaron informes

convencionales duplicando actuaciones.

• Lenta reposición de material en las estaciones de El

Pozo y de Santa Eugenia, y su falta inicial en la calle

Téllez, hasta que se concretó su ubicación exacta

y los equipos de Atocha se redirigieron hacia esta

calle como refuerzo, estando aproximadamente diez

sanitarios tratando con más de 150 víctimas durante

50-60 minutos.

• Difícil coordinación por los múltiples focos de las

explosiones, sobre todo debido al problema de las

comunicaciones. Casi toda la información se transmitía

de persona en persona.

Análisis de los atentados de Londres

En este atentado los problemas vienen también

fundamentalmente por la localización múltiple de los incidentes,

lo cual dificultó la coordinación y las comunicaciones. Los

teléfonos móviles fallaron al colapsarse las líneas con el elevado

número de llamadas. Las radios no funcionaban en el interior del

metro, por lo que estos equipos intervinientes quedaron aislados

temporalmente. En este caso no hubo problemas de coordinación

entre distintos estamentos ya que sólo existe un servicio sanitario

de emergencia prehospitalaria y trabaja, de forma habitual y

haciendo simulacros, con bomberos y equipos de seguridad y

rescate (6).

Dentro de su protocolo viene referido que a cada zona

caliente bajan solo un médico y un paramédico formados,

acompañados por los cuerpos de seguridad, que valoran

rápidamente a los heridos para su evacuación. Ninguna de las

escenas de este atentado era segura, ya que existía riesgo de

explosiones secundarias, colapso de las estructuras del metro,

inhalación de partículas y contaminantes, puesto que no estaba

en sus protocolos llevar detectores de agentes químicos ni de

radiación. Otros problemas fueron la iluminación en el metro

que, al estar cortada la corriente eléctrica, fue a base de linternas,

ya que ningún otro sistema era posible, lo cual dificultaba de

nuevo la valoración del escenario y evacuación de los heridos,

la escasa ventilación y las altas temperaturas. La proximidad de

las estaciones de metro y el autobús provocó el colapso de la

circulación, lo que retrasó en varias ocasiones la llegada de los

equipos de emergencia prehospitalaria.

En la estación de metro de Aldgate el tren se detuvo a 200

metros de la plataforma, por lo que los pasajeros leves salieron

por sus medios a la superficie. La valoración del equipo sanitario

que acompañó a los bomberos fue de tres heridos graves en la

plataforma del metro, que fueron evacuados en siete minutos.

Las condiciones del tren eran peores, sobre todo por la falta

de luz y los escombros. Encontraron siete fallecidos. El hospital

más cercano recibió 208 pacientes, algunos evacuados por sus

medios, otros en ambulancia y el resto en tres autobuses.

En la estación de metro de King´s Cross la escena era más

complicada. En metro se encontraba a dos pisos bajo el suelo y los

pasajeros se dividieron en dos grupos, yendo uno hacia la estación

de King´s Cross y otro hacia la de Russell Square. Inicialmente se

pensó que eran dos incidentes diferentes. La segunda estación

está a pocos metros de donde se detonó la última bomba, la del

autobús, una hora más tarde. Cuando llegaron los equipos de

emergencias muchos pacientes ya habían sido evacuados por sus

medios y sólo los restantes fueron triados por el personal de las

ambulancias. Quedaban siete heridos graves en el interior de la

estación.

La llegada a la estación de Edgware Road fue posterior y

la situación estaba más avanzada. Los equipos se dividieron en

dos, uno llevó a los heridos de la superficie a un hotel cercano

para su evaluación y el otro bajó al metro, donde sólo quedaban

fallecidos. En ningún momento se pudieron descartar más

bombas en el metro ni la presencia de agentes químicos. Este

escenario fue más complicado porque había otro tren junto

al accidentado. Estos equipos se encargaron inicialmente de la

atención a los heridos del autobús.

El incidente del autobús de dos plantas en Tavistock Square

sucediómuy cerca del de Edgware Road. Los equipos llegaron a los

30 minutos y no quedaban supervivientes dentro del autobús, no

entrando ningún sanitario a su interior por considerarse inseguro.

Los heridos fueron trasladados a diferentes zonas cercanas que se

consideraron seguras, a la espera de la llegada de los sanitarios,

encontrando siete pacientes graves entre ellos.

CONCLUSIONES

Nos enfrentamos a una guerra de 4ª generación, cuyo

objetivo es generar terror y provocar la pérdida de confianza

del ciudadano al hacerle sentir más vulnerable. Los ataques

son imprevisibles, lo cual mina lentamente la capacidad de

sus Estados de actuar con decisión contra los terroristas y sus

exigencias (28). Como consecuencia todos los gobiernos elaboran

leyes más duras y dan mayor poder a las fuerzas del orden. Estas

medidas son reactivas. No hay que perder de vista que las labores

de inteligencia y de preparación en la guerra contra el terrorismo

son fundamentales. El cambio de paradigma en la actuación

del terrorismo, fundamentalmente el de origen yihadista,

donde busca la generación de víctimas en masa aprovechando

atentados suicidas con bombas o con tiradores múltiples en

diferentes focos supone un reto para la gestión sanitaria de este

tipo de incidentes, múltiples focos, difícil acceso, operar en zonas

no seguras,… Hay que estar preparado para cuando se de un caso

similar a los sucedidos.

Ambos atentados fueron similares, cada uno con protocolos

de actuación diferentes y tiempos de intervención llamativamente

diferentes, en Madrid entre 2 y 16 minutos, mientras que en

Londres tardaron de 40 a 84 minutos. Esta diferencia de tiempos

no se ve reflejada negativamente en la mortalidad total ya que,

como hemos comentado, la gran intensidad de las explosiones por

tener lugar en un espacio cerrado produjo muertes inmediatas y

heridos con lesiones primarias por onda expansiva, afectando en

menor proporción a los más alejados de las explosiones. Parte

del retardo en la llegada de los equipos se justifica por la mayor

dificultad de acceso a las zonas de intervención y parte por su

sistema de activación, conjuntamente con los equipos de rescate.

Por todo ello, en lo que hay que poner un énfasis especial

es en resolver los aspectos más deficientes para que, llegado

el momento, simplemente tengamos que actuar como hemos

aprendido, sin preocuparnos de cuestiones operativas o con

dudas de a quién hay que obedecer (29). Resulta fundamental la

implantación de planes de actuación para distintos tipos de riesgo

y un plan que establezca la actuación del grupo sanitario conjunta,

con estricta coordinación entre los diferentes intervinientes en

estas situaciones de catástrofe y un mando único reconocido,

como la llevada a cabo entre SAMUR-PC y SUMMA 112 a partir de

enero de 2016, desarrollando e implantando un procedimiento

conjunto de Incidente de Múltiples Víctimas (primer simulacro

conjunto el 21 de febrero de este año 2016), así como los

procedimientos operativos de cadena de mando del SAMUR-PC.

Teniendo en cuenta estas lecciones aprendidas, no

podemos olvidar reformar los protocolos y las actuaciones, con

disponibilidad inmediata de material específico para que no exista