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23

Sociedad Andaluza

de Angiología y Cirugía Vascular

SUPLEMENTO

comunicaciones orales

Actual. Med.

2015; 100: (796). Supl. 23-36

Resultados:

En los sucesivos angioTCde control evidenciamos

trombosis de la AMI y de arterias lumbares, así como el cese del

crecimiento del saco aneurismático. Hasta el momento, ningún

paciente ha presentado complicaciones postoperatorias.

Conclusiones:

Las endofugas tipo II están presentes hasta en

el 30% de los pacientes tratados mediante endoprótesis aórtica.

Aunque en la mayoría de los casos desaparecen durante el primer

año postquirúrgico, existe un grupo reducido de pacientes en los

que la endofuga tipo II permanece presente más allá de dicho

periodo, pudiendo aumentar el tamaño del saco y aumentando

el riesgo de ruptura del mismo. En cuanto a su tratamiento, no

existe todavía un claro consenso. En nuestra serie optamos por

éste frente al endovascular para evitar el daño de la AMS durante

la canalización. También se han descrito técnicas menos invasivas

como la ligadura laparoscópica de la AMI.

E-mail:

pablo90aragon@gmail.com

C4. TRATAMIENTO ENDOVASCULAR DE LA LESIÓN

TRAUMÁTICA DE LA AORTA TORÁCICA

Francisco Manresa-Manresa, Sergio Villar-Jiménez, Pedro-

Pablo Aragón-Ropero, Antonio Puppo-Moreno y Enriqueta

Bataller de Juan.

Hospital Universitario Virgen del Rocío, Sevilla

Objetivo:

La cirugía endovascular se presenta como una

alternativa quirúrgica de menor morbimortalidad frente a la

cirugía abierta en el manejo de las lesiones traumáticas de

la aorta torácica (LTAt). Evaluamos seguridad y eficacia del

tratamiento endovascular de estas lesiones.

Material y Método:

Estudio prospectivo observacional

de 11 pacientes (10 hombres y 1 mujer, edad media 38.7

años +/-11.6) ingresados por LTAt tratados mediante implante

endovascular durante 2011-2014. Causa del traumatismo: 8

accidentes de tráfico, 2 accidentes deportivos y 1 precipitado.

Resultados:

Todos los pacientes asociaron otras lesiones,

tres de los cuales con inestabilidad hemodinámica secundario a

shock hemorrágico. La lesión se localizó yuxta e inmediatamente

distal a la arteria subclavia izquierda. La tipología de la lesión

fue 6 pseudoaneurismas, 4 roturas (3 completas y 1 incompleta)

y 1 laceración con hematoma intramural. La cirugía se realizó

de forma inmediata en 5 pacientes. En los otros 6 se procedió

a reparación quirúrgica de traumatismo hepático, esplénico u

óseo pélvico, abordando la lesión aórtica en las posteriores 24

horas. Las complicaciones fueron dos fracasos renales agudos

no oligúricos recuperdados. Todos los implantes presentaron

un correcto control angiográfico. Estancia media (UCI 16.3 días,

hospitalaria 20.6 días). Seguimiento medio 580 días (60-1460

días). No hubo éxitus y no se objetivó paraplejias postimplante,

endofugas u otras complicaciones.

Conclusiones:

El tratamiento endovascular de la LTAt

consigue unos resultados satisfactorios minimizando la

morbilidad de la cirugía abierta. Salvo en los pacientes con

shock hemorrágico, el procedimiento puede realizarse tras

estabilización y control de daños en las primeras 24 horas.

E-mail:

franman.m@gmail.com

C.5 VALIDACIÓN EXTERNA DE MODELOS DE PREDIC-

CIÓN DE SUPERVIVENCIA TRAS EVAR POR AAAR EN NUES-

TRO CENTRO

S.Villar Jiménez, S.G Moreno Cano, F.Manresa Manresa, P.P

Aragón Ropero, F.T Gómez Ruíz.

Hospital Universitario Virgen del Rocío

Objetivo:

La indicación quirúrgica de un aneurisma abdo-

minal roto debería asentarse bajo parámetros clínicos objeti-

vos , a fin de limitar el esfuerzo terapéutico en aquellos ca-

sos en los que la supervivencia sea muy baja. Por este motivo

hemos intentado validar la escala GAS y Hardman en nuestro

entorno.

Material y Método

: Estudio retrospectivo de 33 pacien-

tes intervenidos mediante EVAR de AAAr en entre enero de

2010 y febrero de 2015 en el HUVR, a los que se les aplicaron

las escalas GAS y Hardmann, A partir de las puntuaciones se ob-

tuvieron las curvas ROC (punto de corte y área bajo la curva) y

se compararon los grupos establecidos según el punto de corte.

Se determinó la sensibilidad, especificidad, VPP y VPN de las dos

escalas para los puntos de corte de cada una.

Resultados:

La mortalidad global fue del 48%. El grupo de

supervivientes obtuvo una media de 80,47 puntos de la GAS,

mientras que los fallecidos tenían 99. El punto de corte óptimo

teórico elegido fue 102 puntos. Respecto a la escala Hardman,

la media de puntos de los supervivientes fue de 1 mientras que

en los fallecidos la media fue de 2. El punto de corte ideal es de

3 puntos.

Conclusiones:

La escala Glasgow es una buena escala pro-

nóstica de mortalidad en los pacientes con AAAr sometidos a

EVAR en nuestro centro, acorde con la literatura publicada. El

índice de Hardman no fue una herramienta útil debido a la im-

posibilidad de recopilar algunos datos

E-mail:

sergiovillarjimenez40@gmail.com

C.6 ENDOFUGAS TIPO II TRAS EVAR. TRATAMIENTO Y

EVOLUCIÓN

Hebberecht López M, Lozano Alonso S, Cuenca Manteca

JB, Ros Vidal R, Salmerón Febres LM.

Complejo Hospitalario Universitario de Granada

Objetivo

: La endofuga tipo II es la complicación más fre-

cuente del EVAR. Su importancia radica en que puede mantener

la presurización del saco y, por tanto, el riesgo de ruptura. El

objetivo del estudio ha sido valorar su evolución, las técnicas de

imagen para el seguimiento y las indicaciones y alternativas de

tratamiento.

Material y Método:

Análisis retrospectivo de pacientes

sometidos a tratamiento endovascular de aneurisma de aorta

abdominal entre junio de 2005 y enero de 2015, en los que se

detecta endofuga tipo II.

Resultados:

Un total de 48 pacientes (13,5% del total de

EVAR) desarrollaron endofuga tipo II. El seguimiento medio de

los pacientes fue 37,89 meses. Se realizó mediante ECO y TAC

en la mayoría de los casos. El 18,7% se consideraron endofugas

complejas, con varios orígenes, y el resto provenían de una sola

arteria. El 31,3% de las endofugas se resolvieron espontánea-

mente en 13 meses. En el 43,7% de los pacientes se detectó

endofuga tipo II de forma persistente hasta el final del segui-

miento sin asociarse a crecimiento significativo del saco. El 25%

se intervino por haber presentado un crecimiento mayor de 10

mms entre 2 revisiones. En 8 pacientes se realizó una emboli-

zación transarterial con éxito técnico de 87,5% y en 3 pacientes

se realizó embolización translumbar con un 100% de éxito. Solo

un paciente falleció por ruptura del aneurisma durante el se-

guimiento .

Conclusiones:

El tratamiento conservador de las endofu-

gas tipo II está justificado porque la mayoría de ellas se resuel-

ven espontáneamente o no provocan un aumento del diámetro

del aneurisma. Sin embargo, en casos de crecimiento del saco,

la embolización transarterial o translumbar presentan un eleva-

do éxito técnico, pudiendo disminuir el riesgo de ruptura.

E-mail:

marina.vascular@gmail.com